"Cuando aspiro, atraigo"

El Principio que Todo lo Rige

Metamorfosis

El Principio que Todo lo RigePor Aura Guia Magallanes

La vida transcurre entre contracción y expansión.

Las olas vienen y van.

El mar baja y sube con las mareas.

La luz de las estrellas titila.

La noche y el día danzan, mientras una se retrae, el otro se difunde.

Los árboles al expandirse se llenan de hojas en la primavera y las pierden al contraerse en el otoño.

Las células crecen gracias a lo incómodo de ocupar todo el espacio y sentir el impulso a más, a ocupar más.

La serpiente deja su piel para renovarse.

La mariposa vuela cuando ya no cabe en su caparazón.

El pichón rompe el huevo para volar.

Y tú renaces en cada circunstancia que aprieta.

Al gestarte en el vientre de mamá, el bebé se expande cómodamente hasta que ha crecido tanto que el espacio que lo rodeaba desaparece y las paredes que lo protegían comienzan a apretarle, a apretujarlo. Llega un momento en que él, en esa incómoda situación, da un giro. Comienza a aprovechar las contracciones para impulsarse hacia la salida. Y lo logra porque el movimiento de la contracción lo lleva hacia allá.

De ahí en adelante, en cada espacio donde puede crecer se siente cómodo, hasta que no puede crecer más, vuelve a estar incómodo y las contracciones vuelven a llevarlo a la salida.

Ocurre con los zapatos y la ropa… Nos acompañan hasta que aprietan, nos obligan a dejarlos atrás.

Ocurre con los juegos… Nos entretienen hasta que aburren, cuando la sorpresa y el asombro cesan.

Ocurre con compañeros, trabajos y proyectos, cuando nos vamos sintiendo incómodos, distantes, hasta que un cambio de perspectiva nos invita a explorar otra forma de relacionarnos, de interactuar con el mundo. En cuanto damos con esa nueva perspectiva todo recobra su vitalidad.

Ocurre con todo eso que nos invita a buscar más, a abarcar  más.  La vida es abundante, benévola y generosa. Ante cada circunstancia de contracción, siempre tiene una respuesta de expansión.

Cuando te sientas incómodo en una relación, lugar o circunstancia, bendícela con aprecio y gratitud. Reconoce que la incomodidad viene porque la vida tiene más para ti.

¿Y cómo encuentro la salida?

Sintiendo asombro, ilusión y sorpresa ante lo desconocido. No sabes los detalles, pero confías en la vida y buscas espacio y comodidad en esa circunstancia. Celebrar tu expansión gracias a la contracción, al sentir cómo aprieta. No te asfixiará. Confía.

Cuando te apriete o incomode lo que vives, recuerda que estás renaciendo a una nueva etapa. Confía.

Sentir lo incómodo de una circunstancia, esperando con asombro el anhelado alivio del nuevo espacio te reconforta y alivia. Confía.

¿Recuerdas cuando eras pequeño y te apretaban los zapatos? Lo sentías con ilusión por los nuevos. ¡Y qué alegría el día del estreno!

Qué alegría sentir con tus sentidos todo eso que intuías. Sabías que había algo más para ti en esa circunstancia y te enfocaste en encontrarlo y la vida te lo puso delante.

¿Recuerdas cuando eras pequeño y te llevaban a pasear a un lugar desconocido? Ibas con optimismo, soñabas con descubrir un mundo nuevo. Confiabas.

Las circunstancias son como espacios que nos permiten crecer cuando son amplios, y nos obligan a crecer cuando se estrechan y sentimos la incomodidad del cambio, el malestar de la contracción, la necesidad de crecer.

Confía.